lunes 17 de mayo de 2010

Sinceramiento tarifario del Transantiago


Campaña publicitaria anti-evasión "ay, no meta la mano"

Por Luisn2k

Un coletazo que pasó colado tras el terremoto y que sin duda será el primer gran dolor de cabeza de la actual administración es la tarifa del Transantiago. Esto porque por la catástrofe que todos conocemos, ya no se puede seguir subsidiando el sistema al nivel de los gobiernos anteriores. Era una bomba de tiempo, en algún momento la negligencia tenía que traspasarse al bolsillo del cuidadano común. El tema es que como el actual presidente representa un gobierno de derecha y tiene cercanía con el empresariado es fácil lograr que el sentimiento del usuario del sistema público sienta que Piñera es el que le está metiendo la mano en el bolsillo como reza el comercial que se difunde en TV y radio (video del post).

Pero bueno, siempre hay personas que tienen buena memoria y yo allá por el 2003 y 2004 cuando nos obligaban a leer el economía y negocios en los ramos económicos de derecho me interesé bastante en el que en ese entonces sería la revolución del transporte público de la capital, que nos pondría en una clase de capital mundial. Lo que sucedió al final es que después de mucho calcular y darse contra la cabeza para llegar a una tarifa que sea razonable y haga el sistema viable, cuando llegó la implementación final en 2007 no se pudo adoptar el modelo tarifario que incluía el plan inicialmente. De lo contrario el ministro de la época habría sido linchado y muchos más quemados en la plaza pública. Existe bastante información sobre el sistema primitivo de cobro, que a mayor abundamiento es aun más inviable hoy porque desde que se craneaban allá por el 2004 hasta hoy en pleno 2010, el barril de crudo ha aumentado su valor en casi un 100%.

Las fórmulas eran varias hasta antes del 2007, una era que los troncales y metro tendrían un valor de 340 y los alimentadores (buses de colores) 300, estableciendo un tope de 400 pesos si se debían usar ambos servicios. Había otra más matemática que decía que el pasaje costaría 338 cada vez que uno se suba a un bus o al metro. Por último una que establecía 4 tarifas distintas según las combinaciones que haga el usuario con un tope de 400 pesos (año 2005, recordar tema del petróleo e IPC).

Toda la discusión tarifaria del sistema quedó en nada cuando primero se aplazó el plan para el fatídico febrero de 2007 y se dio inicio a la marcha blanca del sistema, que lo único que tenía de blanca era que los buses eran nuevos y blancos con una línea verde. Aquí nunca se educó a los usuarios de cómo sería el plan definitivo, sólo conocieron el sistema de pago mediante la tarjeta bip! que logró amortizar la tasa de asaltos en la locomoción colectiva. Luego llegó el gran día y todos sabemos lo que pasó y una de las medidas de emergencia para salvar el barco fue congelar la tarifa en 380 pesos hasta que el sistema no funcionara dignamente con el bonus track de poder usar otros buses o metro hasta por tres veces en un lapso de dos horas. Esta medida fue para que la pesadilla no se transforara en infierno, pero al final este sistema transitorio de cobro fue el que quedó establecido. Luego los operadores privados del plan empezaron a alegar que obviamente no era nada de rentable para ellos y que los contratos no se estaban cumpliendo, al mismo tiempo que la autoridad de turno se defendía diciendo que ellos tampoco cumplían con sacar todos los buses a la calle. Cuento corto, llegamos al conocido sistema de subsidios para mantener congelada la tarifa. El país entero se endeudaba para echarle dinero fresco al barril sin fondos que era el plan estrella de Ricardo Lagos que decidió dejarselo a Michelle, para que ella se luzca (?).

Ahora claramente hay una tarea mayor, que es la reconstrucción, por eso que si bien el sistema se sigue subsidiando se ha hecho en menor medida, porque hay una prioridad que necesitará financiamiento extra y quizás endeudamiento a futuro, porque nadie puede asegurar que el paquete de medidas sea suficiente en una tarea que nadie sabe cuanto cuesta y cuanto durará realmente.

Pero para variar el perjudicado de todo es el pobre trabajador y el que siente el efecto de la alza del pasaje. La solución que veo yo es que el empleador definitivamente tome el rol del estado subsidiador del sistema de transporte y le de un bono solidario mínimo de 1.200 pesos mensuales para palear el alza. Suena un poco miserable el bono, pero es un mínimo moral.. si le quiere dar más bien por él. No le pidamos peras al olmo.

Tampoco creo que el gobierno de Piñera debiera achacarle todas las culpas al gobierno anterior, ellos sabían de este problema, se necesitan soluciones y no recriminaciones sin sentido. Porque más que la necesaria alza del pasaje, no se ha visto algo más sesudo del gobierno de los preparados.

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